EL BUEN PERIODISTA

Los invito a leer las huellas que voy dejando en este inhóspito camino hacia el buen uso del lenguaje.

jueves, 17 de marzo de 2011

EN BUENA FE


Columna de opinión.

Cuando estuve en Europa, no tenía que dejar nada con candado. Mis cosas, inatendidas, no corrían peligro. “Déjalo ahí, no lo pasa nada” me decía mi hermana que vive en Berlín. Mis vicios colombianos me indicaban lo contrario. No descuides nada, nadie es de confiar. El asunto me causa pena. Mi hábito es la desconfianza, y mi realidad me obliga a mantenerme alerta.

Hoy, un restaurante Frances fue el escenario de una exposición de historias macabras. “A mi me robaron”, “sí. A mi también”, y así, sucesivamente, oí narraciones sobre robos, atracos, atentados e intromisiones. Las cinco personas que estábamos sentadas en la mesa, pudimos adicionar un relato a la actividad narrativa, que no hizo sino confirmarme, que en Colombia, todos tenemos una anécdota desagradable para compartir.

Las balas protagonizaban las historias de los secuestros y los puñales las de los robos. En sumatoria, las historias estaban plagadas de armas dolientes y cortopunzantes. “Vivir aquí es peligroso”, pensé, “pero también es triste”. Infortunadamente, mi educación se ha concentrado en una predisposición hacia le mal y la violencia, y esto, a pesar de ser un hecho triste, es una precaución necesaria. Me inquieta entonces mi crianza católica, en contraposición a mi educación prevenida. La religión me enseña que hay que creer en los demás, y mi país me grita que no.

Una de las historias que llamó la atención en la mesa, fue la de un robo armado en un apartamento de Bogotá, en donde hurtaron trecientos millones de pesos en efectivo y casi mataron al inquilino a golpes. El siguiente, correspondía un atraco a mano armada que buscaba hacerse a un i pod y a una billetera. Luego, yo conté cómo seis hombres entraron a mi finca para secuestrar a mi padre, y luego de una balacera, tres heridos y un muerto, mi papá salió con vida y con un balazo en la pierna. Las historias terminaron con la más humillante de todas: el robo a mi hermanita. “¿podemos compartir sombrilla? Preguntó el ladrón. “Claro”, respondió María del Mar inocente y silenciada por el aguacero. Una vez estuvieron bajo el mismo paraguas, el hombre le dijo: “Entrégueme todo. No vengo solo.” Ella salió corriendo y gritando ¡Ayuda! ¡Ayuda!, nadie le ayudó.

Estas historias me llevaron a concluir que en este país nada es más contraproducente que la buena fe. Los valores cristianos, infortunadamente, no son aplicables en nuestro contexto. Ayudar al prójimo es un riesgo mortal que no estoy segura debamos correr, y si no, recordemos el ejemplo del robo bajo la sombrilla. La confianza es un lujo que no nos podemos permitir. Esto no deja de parecerme inadmisible. ¿Que sentido tiene predicar sobre el buen proceder si no lo esperamos de los demás? Esta es una contradicción que me deja muy pensativa, pues quisiera creer en todo lo que no somos; quisiera creer en la honradez, la sensatez, la humildad, la convergencia, la colaboración y el respeto. Quisiera creer en ese país, que no es el mío.

8 comentarios:

  1. Chévere mati. Los valores Cristianos se pueden aplicar en cualquier lugar y en cualquier momento. Me gustó mucho. Abrazo.

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  2. Este blog es de Humor, ¿NO?

    Si es así, Enhorabuena, entre este post y el de “Odio a Piedad Córdoba”, te hechas unas risas.

    Por cierto, en Colombia las victimas del paramilitarismo son !10 veces mas! que las demás victimas, seria bueno que en este gran blog de HUMOR se escribiese sobre el paramilitarismo en el gobierno de Uribe, ahhhh no, que eso no existe...

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  3. No entiendo qué está justificando TylerWin... ¿Cuál violencia? Porque este no es un post que denomine a los actores violentos. En ninguna parte leo que se hable de tales o cuáles...

    Hay una frase de un tango que se llama "tormenta" que dice: auyando entre relámpagos, perdido en la tormenta de mi noche interminable, Dios, busco tu nombre, no quiero que tu rayo me enceguezca ante el horror porque preciso luz para seguir, lo que aprendí de tu mano no sirve para vivir, yo siento que mi fe se tambalea que la gente mala vive, Dios, mejor que yo.

    Y yo creo que no, no sirve.

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  4. Ana, me refiero al blog en general y no solamente a este post.

    Si en artículos anteriores nos deleitaba con secuestros y odios hacia Piedad Córdoba, hoy lo hace con un post donde dice que Colombia esta vuelta mier...

    Eso si, en un país donde los paramilitares controlan el 75% del territorio nacional, donde el 90% de desplazados es por causa de sus políticas, pues digo yo, a lo mejor algo tienen que ver con la delincuencia que se vive en el país y seria lógico nombrarles, ¿NO?

    Los periodistas creéis que hacer bien el oficio equivale a encontrar un punto medio de narración de los hechos, pero para narrar los hechos ya esta google, por tanto no necesitamos solo narración, necesitamos opinión y POSICION.
    El mayor error del periodismo, la falsa equidistancia. El periodista debe encontrar la verdad y enseñarla, y en ocasiones la verdad te sitúa en un bando, te guste o no. Incluso en muchos casos esa verdad no solamente se situá en un bando que no es el tuyo, si no que ademas va en contra de tus modelo de vida.

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  5. Tu post me recordó esta película: http://www.imdb.com/title/tt0364569/
    http://www.youtube.com/watch?v=YLn1y9v6yno

    "La venganza eterniza los odios" C.

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  6. ¿Cuál es el post de Piedad Córdoba?
    Matilde aquí está contando, no creo que lo haga como periodista, sino como persona del común unas experiencias personales... no creo que pretenda más... que Colombia está como está por esto o por ello requeriría mucho más que un post... o unos comentarios al margen sobre un post.

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  7. Mi ana!! el post en el que hablo sobre Piedad Córdoba, se llama: el país que es blanco o negro segun la conveniencia. Gracias por ese último post que lo dice todo. En este escrito no pretendía nada diferente a lo que escribiste,. Gracias.

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  8. Ya me acordé del post de Piedad Córdoba. Ese post y lo que estamos conversando me recuerda una parte del libro de Héctor Abad Faciolince donde dice que los godos creían que su papá era demasiado liberal y los liberales que era demasiado godo. Las posiciones sensatas, las del medio, siempre encuentran la oposición de los radicales... es normal.

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